jueves, 17 de octubre de 2013

La uña de gato

La Uncaria tormentosa o uña de gato es una planta que destaca por sus reconocidas propiedades inmunoestimulantes, antiinflamatorias y antioxidantes. Se trata de un arbusto de la familia de las rubiáceas que vive en la parte alta de la Amazonia peruana, entre los 400 y 800 metros sobre el nivel del mar. Crece hasta los 30 metros de altura en busca de la luz solar apoyándose en los árboles altos por medio de sus grandes ganchos de donde procede el nombre de uña de gato. Descubierta en 1969 por el doctor Oscar Schuler, era usada en la antigüedad por los incas para curar muchas enfermedades. Hoy, el gobierno peruano, en su esfuerzo por detener la destrucción del bosque, ha puesto en marcha una serie de leyes que restringen su recolección para prevenir la extinción de la planta, razón por la que es importante asegurarse de la procedencia y calidad de la misma antes de usarla.


En la composición química de la uña de gato intervienen como principios activos los alcaloides, los glicósidos del ácido quinóvico y los taninos, que se concentran principalmente en la corteza de la liana y de la raíz. En 1989 se patentó en Estados Unidos un estudio en el que se aislaban seis alcaloides de esta planta por su acción positiva sobre el sistema inmunitario. Estos compuestos hacen de la Uncaria tormentosa un potente aliado para el tratamiento de disfunciones derivadas de un sistema inmunitario débil. Sus propiedades principales son las siguientes:
-         Antiinflamatoria.
-         Aumenta la capacidad fagocitaria de los leucocitos, previniendo las infecciones.
-         Posee una acción inmunoestimulante muy útil en enfermedades en las que el fallo del sistema inmunitario constituye un grave problema, como en el caso del sida.
-         Inhibe la proliferación celular anormal debido a su acción directa sobre diversas polimerasas del ADN, por lo que es muy útil su uso paralelo en tratamientos de quimioterapia y radioterapia.

Igual que otras plantas de acción inmunoestimulante como el pau d’arco, la echinácea, el sello de oro, el astrágalus y los hongos reinshi y shiitake, la uña de gato se utiliza en medicina natural para tratar problemas de artritis, prostatitis, cistitis, bursitis, gastritis y trastornos con inflamación, en la trombosis y como coadyuvante en cáncer y sida. También se usa en herpes genital y herpes zóster, alergias, asma y neurobronquitis, candidiasis sistémica o en alteraciones gastrointestinales: diverticulitis, síndrome del intestino permeable, colitis y desequilibrios de la flora. No es recomendable utilizarla en una enfermedad autoinmune o si se toman inmunosupresores, por ejemplo, tras un trasplante. Tampoco debe tomarse con fármacos para la presión sanguínea o anticoagulantes, por su acción fluidificante de la sangre. Y no se aconseja ingerirla en caso de embarazo -provoca contracciones uterinas- ni durante la lactancia, ya que lo: compuestos amargos cambian el sabor de la leche materna y cortan su producción.

Dosis: La uña de gato se suele vender en forma de cápsulas o comprimidos y también en extractos o tinturas. Otra opción es ingerir la decocción de la corteza, raíz u hojas secas. La dosis es de 200 a 500 mg al día o de 1 a 2 ml de tintura dos veces al día. En Infusión, dos o tres tazas al día de la decocción (15 minutos) de una cucharadita de raíz seca por taza. Su contenido en taninos puede producir molestias gástricas, por lo que no se aconseja la infusión en personas con dispepsias. Estos efectos se evitan administrándola en cápsulas o asociando a la tisana plantas protectoras de las mucosas como el malvavisco.

Rosa Guerrero

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