viernes, 22 de julio de 2016

H2O

Podríamos pensar que el agua es mágica. No tiene sabor, ni olor, ni color y sin embargo podemos llegar a morir por deshidratación en un lapso de entre 3 y 5 días. Es totalmente imprescindible para vivir ya que una pérdida de agua de solo el 3% se puede considerar deshidratación. Para evitarla debemos beber agua o bebidas isotónicas y tener especial cuidado en las bebidas muy azucaradas. Los síntomas de la deshidratación, aparte de la sequedad de las mucosas que provoca la sed, pueden ser: náuseas, falta de fuerza o disminución del rendimiento, fatiga mental y física, y el hecho de que, al pellizcar la piel sin clavar la uña, se queda la marca.


Su magia reside en su composición química (H2O). El agua es un compuesto químico inorgánico formado por dos átomos de hidrógeno (H) y uno de oxígeno (O). Esta molécula es esencial en la vida de los seres vivos, al servir de medio para el metabolismo de las biomoléculas y se encuentra en la naturaleza en sus tres estados (líquido, sólido y gaseoso). El agua fue clave para la formación de nuestro planeta Tierra.

Nos aconsejan beber entre 2 y 3 litros de agua diarios, pero es más inteligente beber cuando nos apetece o tenemos sed, aunque en los meses y en los lugares donde se padece un excesivo calor es recomendable obligarse a beber un poquito más de lo habitual. Además del agua, podemos hidratarnos con otras bebi­das como infusiones, refrescos, zumos, caldos, o leche y también a través del conteni­do hídrico de los alimentos. Sobre todo alimen­tos con una alta composición en agua, como es el caso de frutas, hortalizas y verduras. A través de pequeñas cantida­des de agua que se producen en los procesos metabólicos de proteínas, lípidos e hidratos de carbono se suelen aportar unos 300 mililitros diarios.

miércoles, 6 de julio de 2016

La FDA reduce las grasas trans en los alimentos procesados

La ingesta de grasas trans se ha relacio­nado con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca coronaria, contribuyendo a la acu­mulación de placa en las arterias, lo que pue­de causar ataque cardíaco. Por esta razón, la FDA (Food and Drug Administration, Agencia Federal Americana para la Alimen­tación y los Medicamentos), requiere que el contenido de grasas trans de los alimentos sea declarado en la información nutricional del etiquetado para ayudar al consumidor a determinar cómo, cada alimento, contribuye a la ingesta dietética total de grasas trans.


Muchos alimentos procesados contienen aceites parcialmente hidrogenados, la prin­cipal fuente dietética de grasas trans a par­tir de la producción industrial de alimentos procesados. Ahora la FDA da un paso para eliminar la grasa trans alimentaria. Se espera de esta medida, reducir las enfermedades corona­rias.

En 2013 la FDA hizo una determinación preliminar sobre las grasas hidrogenadas, no siendo ya “generalmente reconocidas como seguras”, o GRAS, según sus siglas. Se está ultimando esta acción y la determi­nación de que los aceites hidrogenados no son GRAS para uso en alimentación huma­na. “Hicimos esta determinación basada en la evidencia científica disponible y las conclusiones del panel de expertos”, dice Susan Mayne, Ph.D., directora del Centro de la FDA para la Seguridad Alimentaria y Nutrición Aplicada.

Los aceites hidrogenados, principal fuen­te de grasa trans en producción industrial, se encuentran en muchos alimentos populares procesados, como los horneados y congela­dos. Los aceites hidrogenados han sido am­pliamente utilizados como ingredientes des­de la década de los 50 para aumentar la vida útil y el mantenimiento de la estabilidad de sabor de los alimentos procesados.

Con el tiempo, varios estudios han rela­cionado de modo consistente el consumo de grasas trans con enfermedad cardíaca. Un informe de 2002 de National Academy of Science 's Institute of Medicine, encon­tró una correlación entre la ingesta directa de grasa trans y un aumento en los niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL), comúnmente conocida como “colesterol malo”. Por lo tanto, mayor riesgo de enfer­medades del corazón.

Extraído de: FDA For Consumers, junio 2015,