lunes, 23 de diciembre de 2013

Las judías azuki


Después de la soja, la judía azuki es la legumbre más importante en la dieta asiática por su delicado sabor y numerosas propiedades. Sus orígenes nos remontan a la antigua China, y más concretamente a las laderas del Himalaya, donde comenzó a cultivarse antes de que su uso se extendiera a otros países como Japón, Tailandia o India.


Es fácil reconocer esta judía entre otros miembros de su familia por su pequeño tamaño, su vivo color granate y su distintiva marca blanca en uno de sus lados, aunque hay que saber que dentro de esta variedad es posible encontrarla en otras gamas de colores como el amarillo, el negro o el gris. Casi desconocidas en Occidente, son muy apreciadas en la dieta macrobiótica, quizá por poseer el título de las judías con más yang.
El mayor promotor del consumo de estas judías en Oriente ha sido la antigua medicina china, que aseguraba su capacidad de fortalecer el corazón, mejorar la circulación sanguínea y combatir la fatiga. Por su riqueza en minerales y oligoelementos, su consumo ha sido muy recomendado en embarazos, y en épocas de lactancia por su poder de estimulación en la producción de leche materna. Destacan sus altos niveles de proteínas, carbohidratos, fibra, vitamina B1, hierro y fósforo, pero si comparamos esta legumbre con otros miembros de la familia, lo más reseñable quizá sea su bajo contenido en grasas y su mayor grado de digestibilidad, lo que las hace perfectas para ser incluidas en la dieta de niños y personas mayores.
Si queremos disfrutar del mejor acompañamiento para cualquier plato de verduras, nada como mezclar a partes iguales arroz integral y judías azuki, que asegurarán todos los nutrientes que necesitamos. Para los que no dispongan de mucho tiempo se puede cocinar una buena cantidad de estos dos ingredientes al principio de la semana y guardarlos ya mezclados en la nevera. Así nos aseguraremos de tener nuestra porción diaria que podremos mezclar con las verduras de temporada. Pero la forma más deliciosa de consumirlas es transformarlas en una suave pasta para untar las tostadas. Para elaborarla debemos cocerlas muy bien en agua con miel y pasarlas por un pasapurés. A esta pasta le añadiremos un poco de aceite de semillas para suavizar la textura y sabor. Su facilidad para ser moldeadas una vez transformadas en pasta las hace perfectas para elaborar postres, especialmente para personas con intolerancia al gluten.
El agitado ritmo de vida que llevamos en el primer mundo ha sido otra de las razones que ha movido a muchos consumidores preocupados por llevar una alimentación sana a elegir estas judías entre otras variedades más económicas o conocidas. La razón es su relativamente bajo tiempo de cocción, que no suele superar la hora si las hemos dejado previamente en remojo. Lo ideal en cualquier caso es dejarlas en agua fría durante la noche y cocerlas en una olla a presión unos 10 minutos en cuatro veces su volumen de agua salada.

Valor nutricional de las judías azuki cocidas:
ELEMENTO
CONTENIDO
% CDR (100 gr)
Calorías
128
-
Proteínas
7,5

Carbohidratos
25
-
Vitamina B1
0,12 mg
11
Vitamina B2
0,06 mg
5,5
Calcio
28 mg
2,8
Hierro
2 mg
20
Fósforo
168 mg
24

LAURA KOHAN

martes, 10 de diciembre de 2013

Plantas medicinales para el invierno


Con la llegada del otoño y, con él, del frío, se hace necesario cuidar nuestro organismo y nuestras defensas mucho más que el resto del año, pudiendo tomar alimentos o suplementos que lo refuercen y que, en definitiva, puedan protegernos cuando nos sintamos débiles. 


Eucalipto

Es un árbol ornamental de gran porte originario de Australia. En medicina sólo se usan las hojas de la especie globulus, especialmente por sus propiedades antisépticas en las vías respiratorias. Sus hojas son ricas en un aceite esencial cuyo componente principal es el eucaliptol, un mucolítico que fluidifa las secreciones pulmonares favoreciendo así su expulsión. Precisamente por todo ello, es además antitusivo e inhibe la irritación bronquial en las bronquitis tanto agudas como crónicas, poseyendo igualmente una buena actividad antibacteriana.

Tomillo

Posee propiedades antisépticas usadas para tratar las infecciones pulmonares. Al ser espasmolítico calma la tos ferina, el efisema y la tos espasmódica, actuando, además, sobre la rinorrea disminuyendo las secreciones nasales.

Llantén mayor

Contiene iridoide, siendo así el más importante el aucubósido de propiedades antitusivas y actibacterianas útiles en el tratamiento de las afecciones broncopulmonares. Además es antialérgico y antitusivo.

Equinácea

La planta equinácea es la más conocida y estudiada de las hierbas medicinales para estimular el sistema inmunológico. A diferencia de una vacuna que se activa sólo contra una enfermedad específica, la equinácea estimula la actividad general de las células responsables de la lucha contra todo tipo de infección. Estudios de laboratorio han demostrado que la equinácea tiene numerosos efectos sobre las células del sistema inmunológico al estimular la producción de células T e interferón (proteína que estimula el sistema inmunológico). También estimula la internalización de los cuerpos extraños por las células inmunes para retirarlos de la circulación y aumenta la capacidad de las células inmunitarias para ir al sitio de la infección.

Menta

La menta es una de las plantas aromáticas más usadas en platos dulces. Es una hierba comestible con múltiples propiedades más allá de aquellas relacionadas con la gastronomía. Facilita la digestión, tiene acción relajante y es analgésica y reduce el dolor por su efecto refrescante y por estimular la circulación sanguínea en el área afectada. Descongestiona las vías respiratorias y ayuda a aliviar resfriados y gripes, tiene efecto refrescante y combate el mal aliento o la halitosis. Es una hierba con gran aroma y con valiosas propiedades nutritivas que junto a otras, contribuyen a beneficiar al organismo en diferentes aspectos.

Propóleo

El propóleo (própolis) es una sustancia que obtienen las abejas de las resinas y secreciones que cubren a los árboles y que posteriormente procesan con la secreción de sus glándulas salivales, convirtiéndola en un potente antibiótico natural. Ayuda a prevenir y tratar enfermedades de las vías respiratorias como: gripe, tos, garganta irritada, pecho congestionado, inflamación causada por fumar, por la contaminación del medio ambiente o por procesos alérgicos, etc. Se puede utilizar como cicatrizante, contiene flavonoides (sustancias antioxidantes) y tiene un efecto bactericida (elimina bacterias). Elimina hongos y puede ser aplicado como antiséptico en pequeñas heridas o raspones. Es efectivo contra algunos casos de parasitosis intestinal.

Una opción interesante es disfrutarlas a partir de la preparación de deliciosas infusiones elaboradas a base de las plantas medicinales secas, al ser una buena forma para asegurarnos el correcto aporte de propiedades sin que éstas pierdan sus más importantes virtudes medicinales.
También puedes encontrarlas en forma de gotas (que pueden ser tomadas en compañía de un gran vaso de agua), o dependiendo de determinadas plantas, tomarlas en forma de cápsulas. También forman parte de preparados líquidos como, sprays, jarabes o ampollas.