jueves, 10 de noviembre de 2016

Agua alcalina, fuente de la eterna juventud

¿Sabías que en el año 1931 un científico recibió el premio Nobel por descubrir la causa primaria del cáncer? Este fue el Doctor: Otto Heinrich Warburg (1883-1970). Premio Nobel 1931 por su tesis “La causa primaria y la prevención del cáncer”. Según este científico, el cáncer es la consecuencia de una alimentación y un estilo de vida anti fisiológicos. ¿Porqué? Porque una alimentación anti fisiológica (dieta basada en alimentos acidificantes y sedentarismo), crea en nuestro organismo un entorno de acidez. Esta a su vez expulsa el oxígeno de las células.


El afirmó: “La falta de oxígeno y la acidosis son las dos caras de una misma moneda: Cuando usted tiene uno, usted tiene el otro. Las substancias ácidas rechazan el oxígeno; en cambio, las substancias alcalinas atraen el oxígeno”. O sea que en un entorno ácido es un entorno sin oxígeno. Además, él afirmaba que: “Privar a una célula del 35% de su oxígeno durante 48 horas puede convertirlas en cancerosas.” Según Warburg “Todas las células normales tienen un requisito absoluto para el oxígeno, pero las células cancerosas pueden vivir sin oxígeno – una regla sin excepción.” Además, agregó: “Los tejidos cancerosos son tejidos ácidos, mientras que los sanos son tejidos alcalinos.”

En su obra “El metabolismo de los tumores”, el Premio Nobel demostró que todas las formas de cáncer se caracterizan por dos condiciones básicas: la acidosis y la hipoxia (falta de oxígeno). También descubrió que las células cancerosas son anaerobias (no respiran oxígeno) y no pueden sobrevivir en presencia de altos niveles de oxígeno. En cambio, sobreviven gracias a la glucosa (azúcar refinada y morena) siempre y cuando el entorno esté libre de oxigeno.

Por lo tanto, el cáncer no sería nada más que un mecanismo de defensa que tienen ciertas células del organismo para continuar con vida en un entorno ácido y carente de oxígeno. Resumiendo: Células sanas viven en un entorno alcalino, y oxigenado, lo cual permite su normal funcionamiento. Células cancerosas viven en un ambiente extremadamente ácido y carente de oxígeno.

Una vez finalizado el proceso de la digestión, los alimentos de acuerdo a la calidad de proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas que otorgan, generaran una condición de acidez o alcalinidad al organismo. El resultado acidificante o alcalinizante se mide a través de una escala llamada pH, cuyos valores se encuentran en un rango de 0 a 14, siendo el pH 7 un pH neutro. Es importante saber cómo afectan la salud los alimentos ácidos y alcalinos, ya que para que las células funcionen en forma correcta y adecuada su pH debe ser ligeramente alcalino. En una persona sana el pH de la sangre se encuentra entre 7,40 y 7,45. Tener en cuenta que si el pH sanguíneo, cayera por debajo de 7, entraríamos en un estado de coma próximo a la muerte.

Han sido científicos japoneses, quienes descubrieron hacia a finales del siglo XX, que al separar, mediante el uso de la corriente directa, los iones en el agua, H2O, obtenían dos clases distintas de la misma, una muy rica en oxígeno y otra con menos contenido del mismo y más de hidrógeno. A la primera la llamaron agua alcalina por su elevado pH, y a la otra agua ácida. El agua natural, neutra, tiene un pH de 7. Se puede decir entonces, que el agua alcalina es un agua rica en O2 por su elevado pH, superior a 7.

En el desarrollo de las investigaciones, los científicos japoneses confirmaron que el consumo de agua alcalina ayuda al organismo a eliminar los deshechos ácidos, que produce el proceso natural de la digestión celular y que se acumulan en el Sistema Básico de Pischinger o Líquido Extracelular. Si estos deshechos no se eliminan de manera rápida, hacen que el pH de todo el organismo se altere creando así todo tipo de problemas. Comprobaron que al tomar entre 5 y 6 vasos de agua alcalina diariamente, el organismo preserva su equilibrio al mantenerse ligeramente alcalino, que es su estado natural.

martes, 8 de noviembre de 2016

Descubre las legumbres: GARBANZO

El garbanzo (Cicer aríetinum) es una especie de legumbre muy extendida en la India y en la zona mediterránea y originario del mediterráneo oriental.


Entre sus características nutricionales hay que señalar que:

-       Es una legumbre muy rica en lecitina, una sustancia que permite mezclar las grasas con el agua en el organismo favoreciendo su expulsión.
-       Aporta ácidos grasos esenciales, especialmente ácido linoleico también conocido como Omega-6.
-       Como todas las legumbres, aporta fibra, sobre todo fibra soluble, por lo que contribuye a regular el tránsito intestinal.
-       Su contenido en proteínas es inferior al de otras legumbres, pero sigue siendo relativamente abundante. Sin embargo, no aporta todos los aminoácidos esenciales, por lo que se recomienda combinar con cereales, como el arroz, para crear una proteína vegetal completa.
-       Contienen menos olígosacáridos que otras legumbres, por lo que no requieren una insalivación tan minuciosa como otras legumbres, resultan más digestivos y producen menos flatulencias.

¿Cómo consumir el garbanzo?

El garbanzo es una legumbre muy versátil. Remojado, molido y mezclado con especias sirve para elaborar un tipo de croquetas vegetales llamadas falafel.

Remojado previamente y cocido es una legumbre excelente para elaborar guisos, potajes o hummus (un paté de garbanzos). Utilizar 3 medidas de agua por 1 de garbanzos y entre 1 y 2 horas de cocción, dependiendo del gusto.