jueves, 24 de enero de 2013

Purificación: Agua y aire

La siguiente práctica de purificación se debe realizar a solas.

1-     Llena la bañera de agua.
2-     Empieza a respirar de forma enlazada, inspirando y espirando por la nariz.
3-     Mete un pie en el agua sin dejar de respirar.
4-     Sigue respirando hasta que hayas asimilado los cambios físicos y emocionales.
5-     Mete el otro pie en el agua y sigue respirando hasta que hayas asimilado los cambios, ya que algunas personas tienen destellos de frío o de calor.
6-     Siéntate en la bañera y sigue respirando. Puede que en este momento te des cuenta de que la espiración está acompañada de excreción de sustancias corporales).
7-     Sigue respirando hasta que la espiración se vuelva más ligera, más equilibrada y más libre.
8-     Túmbate en la bañera para que el agua te cubra hasta el cuello. Sigue respirando hasta que la espiración sea totalmente ligera y relajada.
9-     Inclina la cabeza hacia atrás y mete el chacra de la coronilla en el agua, siguiendo con esa respiración hasta que asimiles los cambios de energía.
10- Mete la frente debajo del agua de tal forma que solo sobresalgan la nariz y la boca. Sigue respirando en esta posición hasta que te sientas completamente relajado y que sientas que toda tu energía corporal está limpia, clara y equilibrada. Fíjate dónde se localiza tu centro de energía.
11- Manteniendo la respiración enlazada, saca los pies del agua y fíjate en las diferencias del cuerpo de energía.
12- Invierte el proceso. Manteniendo la respiración enlazada, saca la cabeza del agua, siéntate recto, levántate y sal del agua con un pie y después del otro.
13- Repite todo este procedimiento tres veces.
14- Fíjate si tienes relajada la mandíbula, los hombros, las piernas, la pelvis, etc. Dedícale el tiempo que sea necesario. No hay nada como un cuerpo de energía limpio y equilibrado.

La técnica de salir completamente del agua tres veces y volver a entrar procesa gran cantidad de sensaciones psicológicas del pasado (sobretodo sensaciones de la primera infancia). Las sensaciones de la primera infancia suelen ser más importantes y fuertes que el trauma natal. Son sensaciones del cuerpo físico de desamparo y desesperación. Cada vez que hagas estos ejercicios disolverás alguna de estas sensaciones.
Respira por la nariz al menos el 90% del tiempo, no solo durante las sesiones de respiración consciente, sino durante las 24 horas del día. Se debe respirar la mayor parte del tiempo expandiendo la parte superior del pecho y no principalmente con el diafragma. Cuando respires con el estómago (diafragma), imagínate que tienes una cuerda atada al estómago que está tirando hacia arriba. No solo se debe expandir la tripa sino que se debe sentir también en el pecho, piernas, pies y cabeza. Toda la energía del cuerpo se expande como un globo al inhalar y se contrae al espirar. No se debe controlar la espiración.
Al respirar por la nariz, la energía que se mueve por tu cuerpo va limpiando el sistema nervioso así como el circulatorio. Es mucho más eficaz respirar por la nariz que por la boca. Cuando sumerges el cuerpo de energía en agua, las ruedas de energía de tu aura se van limpiando con el agua. Al combinar con el baño la respiración consciente, aumenta la eficacia de ambos procesos. Al practicar esta purificación en agua caliente los resultados que se obtienen son completamente distintos de los del agua fría. Pruébalo a distinta temperatura y fíjate en lo que aprendes. Caliente quiere decir por encima de 37ºC. Frío es por debajo de dicha temperatura.
La purificación por el agua te aporta la oportunidad de experimentar directamente el universo físico en lugar de tus pensamientos y miedos al respecto. La clave para respirar durante la purificación por el agua es relajarse en la espiración. Otra clave es dedicarle todo el tiempo que necesites a la inhalación.

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