Osteoporosis y menopausia

La osteoporosis define un estado de deterioro en la fortaleza ósea que predispone a un riesgo incrementado de fractura. Está relacionada con la edad, pero afecta preferentemente a las mujeres por dos razones, la mayor fragilidad en la constitución del esqueleto femenino, con huesos más delgados, y la menopausia, un estado en el que se produce una disminución drástica en los niveles circulantes de estrógenos. Los estrógenos son hormonas esteroides ováricas que ejercen un potente efecto regulador de los procesos metabólicos de los huesos.


La osteoporosis presenta un alto impacto para la salud. En un contexto en el que la expectativa de vida crece progresivamente, las enfermedades ligadas a la edad incrementan su relevancia. Se calcula que hay 200 millones de personas con osteoporosis en el mundo. En la Unión Europea y en Estados Unidos presenta la osteoporosis un 30% de todas las mujeres postmenopáusicas y más de un 40% sufrirán fracturas por fragilidad en algún momento de su vida. En cuanto a fracturas osteoporóticas, en la Unión Europea se estimó que alcanzaron 3,79 millones en el año 2000. En España un estudio multicéntrico detectó una incidencia de osteoporosis densiométrica semejante a la europea y norteamericana.

Las fracturas osteoporóticas pueden presentarse a nivel de cualquier territorio óseo, aunque las más frecuentes son las vertebrales y de muñeca, que presentan cifras significativas a partir de los 60 años de edad, y las de cadera, cuya incidencia es especialmente detectable a edades superiores a los 75 años. Junto a las secuelas dejadas por las fracturas en cuanto a morbilidad, dolor y deterioro de la calidad de vida, las fracturas incrementan también la mortalidad.

La osteoporosis postmenopáusica es la de mayor prevalencia, y su mecanismo fisiopatológico se inicia a partir de los primeros indicios de las dificultades hormonales de los ovarios, antes incluso de la propia menopausia. Los estrógenos mantienen el equilibrio entre las células que renuevan el hueso, los osteoclastos, y las que rellenan los huecos dejados por el huesos eliminado en el proceso de renovación, los denominados oteoblastos.

Cuando disminuyen los estrógenos, los osteoclastos se activan y se produce un fenómeno de resorción acelerada. Por ello, es importante desarrollar una mentalidad de prevención y atender a esta situación en la mujer en fechas tempranas, a fin de evitar en lo posible este estado de deterioro.

Extraído de:
Grupo de trabajo de osteoporosis de la AEEM (Asociación española para el estudio de la menopausia).


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