jueves, 3 de junio de 2010

La cura de sirope de savia y zumo de limón

La cura de Sirope de Savia y Zumo de limón es ideal para desintoxicar el organismo: le proporciona al cuerpo la posibilidad de reponerse, de regenerarse, de renovarse y de crear anticuerpos propios. Por el mismo motivo, es una excelente cura adelgazante que permite eliminar grasas sin efectos secundarios en tanto en cuanto el cuerpo no experimenta ninguna carencia, obteniendose además una piel más fina y un creciente sentimiento de bienestar y equilibrio.
“...Los dos ingredientes principales de la cura de savia y limón son limones frescos y sirope de savia. El limón es un fruto bien conocido de uso variado, que constitu­ye una de las fuentes de minerales y vitaminas más rica de nuestros alimentos".
Su benéfico efecto era ya conocido de los médicos árabes, griegos y romanos como remedio eficaz y pre­ventivo contra las enfermedades. También en nuestros días tiene un lugar muy importante en los tratamientos naturales y como antibiótico natural.
Tienen una particular significación en el zumo de limón los siguientes elementos: el ácido cítrico básico (ácido oxidante carbónico tribásico) que, de gusto agra­dable, desempeña importantes funciones en el organis­mo. Su función es antirraquítica, pues favorece la fijación del calcio.
El ciclo del ácido cítrico es una cadena de reaccio­nes bioquímicas muy importante, en el transcurso de las cuales se efectúa, por intermedio del metabolismo de las células, la reacción exotérmica del producto in­termediario, co-enzima acetílico A, resultante del metabolismo de las proteínas, lípidos e hidratos de carbono. Todo ello se condensa en la primera fase en ácido cítrico gracias al ácido oxalo-acético.
La acción del ácido cítrico permite entonces, con el metabolismo de las proteínas, de los lípidos y de los hidratos de carbono, la eliminación de los depósitos de grasa de los tejidos de lo que se deriva una disminu­ción del peso.
A la falta de vitamina C (ácido ascórbico), se la conoce con el nombre de escorbuto, enfermedad iden­tificada desde el tiempo de las Cruzadas. El tratamien­to curativo por el limón era ya conocido en el siglo XVIII.
La vitamina C es indispensable para la buena salud de los huesos, de la dentadura y de los vasos sanguí­neos. Esta vitamina mejora la resistencia del cuerpo y es muy importante para un metabolismo sano. Es nece­saria para el buen funcionamiento del antioxidante (sus­tancia que impide la descomposición por oxígeno de las células). Durante el período de la cura la absorción diaria de zumo de limón es de más de 80 mg (cantidad sugerida: 75mg/día para un adulto) lo que repone la eventual carencia de vitamina C, y el cuerpo es activa­do por un metabolismo mejorado. Cada célula puede así desembarazarse de los desechos y residuos, razón por la cual el paciente se siente perfectamente bien y en buena condición física durante la cura de savia y limón.

Un papel casi más importante lo tiene en la cura el sirope de savia, que proviene de las sustanciosas savias del árbol de arce de las regiones nórdicas y de la palma de áren que crece en el trópico.
“...La cura de savia y limón no provoca ningún efecto negativo, tales como fatiga, nerviosismo, desvitali­zación, desmineralización, etcétera, lo que, sin embar­go, ocurre a menudo en otras curas de adelgazamiento pobres en hidratos de carbono y oligoelementos. Las personas con buena salud no experimentan ninguna fatiga, ningún nerviosismo durante la cura, y conser­van una buena capacidad física y un perfecto bienestar. La energía suplementaria proviene de la reducción de los depósitos de grasa, efecto, además, deseado a me­nudo. Por otra parte, el contenido de glucosa del sirope de savia y la vitamina C del limón protegen el hígado. En el hígado se efectúan numerosas reacciones vitales del metabolismo. La desintoxicación del hígado queda acelerada por la cura."
Hasta ahora hemos visto la cura de savia y limón casi exclusivamente desde el punto de vista de la puri­ficación del cuerpo. Pero la experiencia muestra que esta cura tiene también un efecto depurativo en la parte psíquica del hombre e influye de manera positiva al bienestar general.

La purificación espiritual

Ya los romanos utilizaban la expresión: "mens sana in corpore sano" -mente sana en cuerpo sano-, y otro proverbio muy conocido dice que "el hombre es lo que come".
En el concepto de la macrobiótica, la alimenta­ción es decisiva para el carácter de la persona. Un día un japonés me preguntó si aquí en el occidente la gente es tan fría y agresiva porque come tanta carne. Está muy claro que la comida tiene algo que ver con la conciencia. Desde siempre hombres, santos y monjes han observado períodos de ayuno, no para perder peso, desde luego, sino para purificarse mental, emocional y espiritualmente. Dicen por ejemplo:
Mahoma: «La oración nos conduce a medio cami­no hacia Dios, el ayuno nos lleva al umbral del cielo». O Buddha: «A medida que desaparezca mi carne su­perflua, más luminoso se vuelve el ser, más claro y firme el espíritu de la consciencia». También Jesús habló del ayuno y ló practicó durante aquellos cuarenta días y noches que pasó en el desierto.
La cura de savia y zumo de limón constituye una oportunidad excelente de purificar no solamente el cuer­po sino también la mente. Como numerosas cartas tes­tifican, el efecto depurativo de la cura de savia y limón aumenta muchas veces la capacidad de concentración: esto hace más que compensar una posible debilidad física menor, sobre todo en personas que desempeñan un trabajo intelectual.
Al mismo tiempo podemos observar que la mente se vuelve más receptiva y más positiva. La cura activa el hemisferio derecho de nuestro cerebro, la creatividad y la percepción intuitiva. Otros efectos son una tran­quilidad y ligereza en todo el ser. Mucha gente dice que se siente como nuevo. Algunos que se han identifi­cado demasiado con la realidad exterior descubren el regreso hacia una vida interior.
"Perder peso excesivo, desintoxicar el organismo y restablecer un equilibrio sano son ciertamente resulta­dos importantes de la cura. Pero para muchos los efec­tos psíquicos son casi más importantes. Precisamente cuando a través de la cura se inicia una nueva manera de alimentarse, no se debe subestimar su valor, porque desde siempre y en todas partes este paso ha ido a la par con el comienzo de una nueva vida que se preocu­pa con más profundidad y consciencia del ser interior del hombre.”
Afortunadamente, esta tendencia está aumentando hoy en día. Más y más gente elimina el prejuicio de que la realidad exterior significa todo y buscan mane­ras y caminos de explorar consecuentemente el mundo interior. Para esto el arte de meditar constituye una ayuda de valor inestimable. Aunque la mayoría de las técnieas que se usan hoy en día provienen del Oriente, estos caminos son igualmente practicables y de gran provecho para el hombre occidental. Hay caminos de meditación que unen este arte antiguo con todas las exigencias de una vida dentro de la sociedad occiden­tal moderna. Con su ayuda, más personas han llegado a la conclusión de que la felicidad en la vida y una satisfacción profunda no son sólo deseables, sino que se pueden obtener realmente, sin necesidad de huir del mundo. Un fin central de la meditación es el equilibrio interior y la purificación espiritual del hombre. La pu­reza por sí sola puede resolver el 99% de los problemas humanos, dice por ejemplo el maestro espiritual Sri Chinmoy.
Experiencias profundas empiezan a ser posibles sólo cuando el ser humano ha sido purificado. Así que la purificación interior es sumamente im­portante para una vida más profunda y satisfecha. Mien­tras que la meditación constituye un camino directo de purificación espiritual, una cura como la de savia y zumo de limón empieza con el cuerpo. Uno comple­menta al otro y muchas veces uno lleva al otro. ¡Ya véis que esta cura puede posiblemente daros más de lo que esperábais!

Extraido del libro “La cura de Savia y Zumo de Limón

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