jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Qué es un alimento transgénico?


Es un organismo vivo que ha sido creado artificialmente manipulando sus genes. Las técnicas de ingeniería genética consisten en aislar segmentos del ADN (el material genético) de un ser vivo (virus, bacteria, vegetal, animal e incluso humano) para introducirlos en el material hereditario de otro ser vivo. Por ejemplo, el maíz transgénico que se cultiva en España lleva genes de bacteria que le permiten producir una sustancia insecticida. La diferencia fundamental con las técnicas tradicionales de mejora genética es que permiten franquear las barreras entre especies para crear seres vivos que no existían en la naturaleza. Se trata de un experimento a gran escala basado en un modelo científico que está en entredicho.

Los peligros que conlleva este tipo de cultivo para el medio ambiente son:

- Incremento del uso de tóxicos en la agricultura.
- Contaminación genética.
- Contaminación del suelo.
- Pérdida de biodiversidad.
- Desarrollo de resistencias en insectos y “malas hierbas”.
- Efectos no deseados en otros organismos.

Los efectos sobre los ecosistemas son irreversibles e imprevisibles y los riesgos sanitarios a largo plazo de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) presentes en nuestra alimentación o en la de los animales cuyos productos consumimos no se están evaluando correctamente y su alcance sigue siendo desconocido. Además, el desarrollo de los OMG refuerza el control de la alimentación mundial por parte de unas pocas empresas multinacionales. Lejos de constituir un medio para luchar contra el hambre, aumentan los problemas alimentarios. La solución al hambre y la desnutrición pasa por el desarrollo de tecnologías sostenibles y justas, no por la manipulación genética.

En España entran alrededor de 6 millones de toneladas anuales de materias primas transgénicas y se cultivan, según la industria de los OMG, unas 58.000 hectáreas de maíz transgénico. España es el único país de la UE cuyo gobierno ha venido tolerando desde 1998 su cultivo a escala comercial. El destino principal de estos OMG son los piensos utilizados para alimentar animales. Si bien la ley obliga a etiquetar los piensos transgénicos, no sabemos si la leche, la carne o los huevos que consumimos provienen de animales alimentados con piensos transgénicos porque la legislación no obliga a etiquetar el producto final. Sin embargo, los riesgos son los mismos.

Greenpeace trabaja ahora para erradicar los transgénicos también de los piensos y producirá otra guía de productos derivados de estos animales. Debemos exigir a las empresas que digan NO a los productos derivados de animales alimentados con estas peligrosas cosechas y exigir una agricultura ecológica que está libre de OMG.

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