jueves, 27 de julio de 2017

Suplementación nutricional

La regulación de los suple­mentos alimenticios en Es­paña viene marcada por el Real Decreto 1487/2009 del 26 de septiembre. El texto defi­ne estos productos como aque­llos «cuyo fin sea completar la dieta normal y consistentes en fuentes concentradas de nu­trientes o de otras sustancias que tengan un efecto nutricio­nal o fisiológico...».

Así, la fina­lidad principal es la de comple­tar la dieta con los nutrientes o sustancias (vitamina D, ácido fólico, calcio, selenio, yodo, vita­mina C...) que no son ingeridas en cantidades suficientes, tal y como demuestran estudios realizados en diferentes paí­ses europeos bajo el proyecto Eurreca. Carecen de fines pre­ventivos o curativos, por lo que no encontraremos prospectos explicativos que acompañen estos suplementos; de hecho, el Real Decreto mencionado cita expresamente que «el eti­quetado, la presentación y la publicidad no atribuirán a los complementos alimenticios la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad huma­na, ni se referirán en absoluto a dichas propiedades».

Por ejemplo, si alguna vez habéis adquirido un producto con alta concentración de fibra para la mejora del tránsito in­testinal, quizá os hayáis sentido algo decepcionados al compro­bar la inexistencia de prospecto alguno con indicaciones sobre sus efectos o posibles benefi­cios fisiológicos. La respuesta, como hemos dicho, la encon­tramos en la propia normativa que regula la presentación de los mismos.

Los suplementos nutricionales nunca deben sustituir a una alimentación equilibrada. No debemos olvidar que la manera óptima de aportar al organismo todos los nutrientes necesarios, tanto los energéticos (glúcidos, lípidos, prótidos) como los no energéticos (vitaminas minera­les y elementos traza), es pre­cisamente la de una alimenta­ción que proporcione todos los nutrientes y la energía que el organismo necesita para su de­sarrollo y mantenimiento; y que lo haga mediante una dieta que incluya gran variedad de cerea­les, verduras, hortalizas, frutas, alimentos proteicos, legumbres y grasas saludables.

Extraído de: Revista Mi Herbolario (Especial Salud), n.° 87, Septiembre de 2015. 

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