martes, 18 de abril de 2017

Aceite de oliva y prevención cardiovascular

Una de las principales características de la dieta mediterránea tradicional es el consumo de aceite de oliva. Gran parte de las presumibles propiedades antiaterogénicas del aceite de oliva se atribuyen a su alto contenido en ácido oleico. Sin embargo, en los últimos años se han referido posibles efectos protectores adicionales de los polifenoles presentes en el aceite de oliva virgen, pero no en el aceite de oliva refinado. La concentración, de éstos y otros fitoquímicos en los aceites, depende gran medida de los procesos de extracción a que sean sometidos.


El aceite de oliva virgen se obtiene a partir de la primera prensada de las aceitunas y tiene un elevado contenido en antioxidantes (tocoferoles, polifenoles y flavonoides) y fitosteroles. El aceite de oliva refinado tiene menor capacidad antioxidante porque en los procesos de refinado pierde su contenido en polifenoles, aunque su composición en ácidos grasos sea similar al de oliva virgen Los fenoles del aceite de oliva vir­gen (principalmente hidroxitirosol y tirosol) han demostrado una gran actividad antioxidante y antiinflamatoria in vitro. Estudios cruzados, que han comparado el aceite de oliva virgen con el refinado a dosis similares a las normalmente utilizadas en la dieta mediterránea, han comprobado que el aceite de oliva virgen aumenta la capacidad antioxidante total del plasma y la resistencia a la oxidación de las partículas de LDL-colesterol. En un gran estudio aleatorizado y cruzado, realizado en Europa, se observó que los marcadores in vivo de oxidación lipídica y de las partículas LDL disminuían en función del contenido fenólico del aceite administrado. Se cree que el aceite de oliva virgen tiene mayores propiedades beneficiosas sobre el sistema cardiovascular que el refinado y que es importante diferenciar entre el tipo de aceite cuando se analicen los posibles efectos del aceite de oliva sobre el riesgo vascular. En un estudio de intervención con varones hipercolesterolémicos, una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen mejoró más la función endotelial que una dieta baja en grasa. En otro estudio con pacientes hipertensos, el aceite de oliva virgen disminuyó de forma significativa los requerimientos de medicación antihipertensiva de estos sujetos.         
Extraído de: Proyecto Predimed, www.predimed.es

Altos niveles de consumo de aceite de oliva se han asociado con un menor riesgo de enfermedad arterial coronaria

Diversos estudios han demostrado que la dieta mediterránea puede proporcionar un efecto cardiovascular protector. La dieta mediterránea se caracteriza por una alta in­gesta de frutas, vegetales, cereales integrales, pollo, pescado y aceite de oliva. Todos estos alimentos y sus componentes contribuyen, de una u otra forma, a la reducción en el riesgo de enfermedad cardiovascular. Los estudios demuestran que el aceite de oliva puede mejorar el perfil lipídico, reducir la oxidación de las lipoproteínas LDL y mejorar la función endotelial. Los autores de diferentes estudios concluyen que el consumo elevado o exclusivo de aceite de oliva puede ser un valor nutricional importante en los protocolos preventivos de enfermedad cardiovascular.


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