viernes, 6 de septiembre de 2013

TURQUESA


La turquesa es una piedra preciosa, escasa y valiosa por su calidad. Ha sido muy apreciada como piedra ornamental durante miles de años debido a su color inigualable. En la actualidad, como tantas otras gemas, tiene gran popularidad en el mercado debido a la introducción de tratamientos e imitaciones, algunas muy difíciles de detectar aun por expertos. La palabra "turquesa"' es muy antigua y de origen indeterminado. Deriva del francés pierre turquoise, significando "piedra turca". Se piensa que esto surge de una confusión, ya que en Turquía no hay turquesas, pero eran comercializadas allí, y entonces la gema fue asociada con ese país. El color es tan variable como el resto de sus propiedades, abarcando desde el blanco hasta el azul oscuro y el azul cielo, y desde el azul-verdoso hasta el verde-amarillento. El color azul es atribuido al cobre, mientras que el verde puede ser el resultado de impurezas de hierro o la deshidratación.
Las tonalidades de la turquesa han sido apreciadas en muchas culturas importantes de la antigüedad: egipcios, incas, moches, chimúes, aztecas (y otras culturas mesoamericanas precolombinas), persas, Mesopotamia, civilizaciones del valle del Indo y China. A pesar de ser una de las gemas más antiguas, y probablemente la primera en ser introducida a Europa a través de Turquía, la turquesa no se convirtió en una piedra ornamental importante hasta el siglo XIV. Una creencia compartida por muchas de estas civilizaciones sostiene que la turquesa posee ciertas cualidades profilácticas: se pensaba que cambiaba de color de acuerdo al estado de salud de quien la usaba y protegía de fuerzas malignas. Los aztecas incrustaban turquesas junto con oro, cuarzo, malaquita, azabache, jade, coral y conchas en objetos ceremoniales.

Como la turquesa puede ser muy cara de conseguir, la turquinita te puede ayudar igualmente. Lógicamente los efectos más poderosos te los ofrece la turquesa, pero no hay que menospreciar la eficacia de la turquinita. Es un cristal ideal para sanar todas esas viejas heridas del pasado que no somos capaces de olvidar o dejar atrás. Con estos cristales podrás ver el presente y el futuro con mayor optimismo, arrancando de raíz todo aquello que te ata a lo que ya sucedió. Nos pueden ayudar a profundizar en nuestras emociones, para serenarlas y elevarlas. Nos permite explorar el amor universal y abrir nuestra mente a nuevas perspectivas. Además nos puede ayudar a superar el karma. Se puede utilizar para cualquier tipo de meditación, pero especialmente aquellas relacionadas con el amor y la sanación del pasado. Piedra de purificación, disipa las energías negativas. Proporciona protección, equilibra los chacras. Unifica las energías masculinas y femeninas. Promueve la autorrealización, ayuda a resolver problemas y calma los nervios. A nivel físico, la turquesa fortalece los campos energéticos sutiles. Potencia el sistema inmunitario y regenera los tejidos. Alivia la polución y las infecciones. Para la acidez, la gota, el reuma y problemas estomacales. Antiinflamatoria y desintoxicante. Ideal para el tercer, cuarto, quinto y sexto chacra.

Afinidad con los signos: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Acuario y Piscis.
Familia: Fosfatos.


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