martes, 4 de octubre de 2011

Del campo a tu casa

Ecológico, fresco, local y de temporada
Caja grande de verdura y fruta: 15,00 €

Caja de fruta: 12,00 €

Caja pequeña de verdura y fruta: 10,00 €

Caja de verdura macrobiótica: 10,00 €

Encargos: pedidos@avetnatural / 96 375 51 56 / 645 793 262
Recogida: Martes por la tarde. Proveedor: Hort de Carme
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Lo ecológico: la forma en que nuestros bisabuelos lo hacían. Hace 50 años no habríamos acuñado la palabra "ecológico". No habría hecho falta: todo se producía o cultivaba de esa forma. El progreso y la productividad nos han llevado a tener que desarrollar dos conceptos: lo ecológico y lo no-ecológico. No ecológico es lo que comen la mayor parte de las personas en el mundo occidental y proceden de métodos agrícolo-ganaderos e industriales "convencionales". Es el resultado de una producción intensiva que como tal, necesita echar mano de cualquier recurso para asegurar el resultado esperado. Sustancias como antibióticos, hormonas, transgénicos, herbicidas, plaguicidas, fertilizantes químicos son de uso habitual en los métodos convencionales. Muchos ven en el uso de estas sustancias, una de las causas de que los occidentales enfermemos cada vez más y cada vez más jóvenes.

Por esas paradojas de la historia humana, el método "convencional" se ha vuelto tan habitual que hace falta que existan artículos como éste que expliquen como si se tratara de una nueva moda, el método ecológico, que ha sido durante siglos la forma natural de hacer las cosas... Más paradójico aún resulta que cada día mas personas empiezan a optar por lo ecológico, simplemente porque de ese modo tienen una garantía de saber lo que comen -o lo que NO comen: hormonas, antibióticos, transgénicos, vacas locas, fiebres porcinas... y un largo etcétera-.


Usar productos ecológicos en tu alimentación es el primer paso hacia una mayor salud. Por la forma en que son obtenidos, te garantizan una mayor cantidad de nutrientes de calidad y una ausencia de sustancias nocivas para tu salud. Así que el primer factor de la fórmula básica de salud es:


Procura que tus alimentos sean ecológicos.


"Fresco". O sea, no procesado, no manipulado, no conservado.


Comer un producto fuera de su época normal de producción natural, implica utilizar métodos (y sustancias) para conservarlo, o bien métodos para producirlo fuera de época. O bien, y aún peor, traerlo de otro sitio donde sí sea época de producción natural, en cuyo caso, habrá que añadir a la lista de "no deseados" las sustancias y métodos que se utilicen para transportarlos y conservarlos sin que se echen a perder hasta que lo compres. Veámoslo más detenidamente.


  • Métodos y sustancias para conservar un producto: lee la etiqueta de cualquier envase de conserva. Lo razonable sería que además del producto básico hubiera agua, sal (o azúcar), o aceite en determinados casos (ej. Atún). Lo habitual es que la lista sea bastante más extensa y contenga sustancias distintas (o además) de las mencionadas, varias de las cuales son motivo de controversia respecto de su naturaleza tóxica. En última instancia se persigue una mayor conservación, pero la regla en alimentación sana es simple: cuanto más fresco es un producto, más nutritivo y apto para el consumo es. Por el contrario, cuanto más tiempo transcurre desde su producción, menos nutrientes tiene.
  • Métodos y sustancias para producirlo fuera de época: hablamos de invernaderos. Por lo tanto hablamos de montones de fertilizantes, funguicidas y plaguicidas, típicos del cultivo en invernadero. Puedes verificarlo tú misma: intenta cultivar tomates en invierno y verás todo lo que necesitas "recrear artificialmente" para poder obtenerlos. Los cultivos de invernadero utilizan más fitoquímicos que los alimentos no ecológicos producidos al aire libre. Y éstas sustancias pasan a tu organismo junto con el producto que comes.
  • Productos traídos de otras regiones: ¿qué añadir? ¿cómo se te ocurre que se puede conservar una fruta que se cosechó hace meses? Para empezar, deben cosecharse antes de su maduración o no llegarían a su destino comercial. Te puedo asegurar que una manzana cultivada en una huerta y conservada de forma natural, al cabo de cuatro o cinco meses no tiene el aspecto de las manzanas brillantes y lustrosas que encuentras en las tiendas. Así que... saca tus propias conclusiones.
Así que el segundo factor de tu fórmula básica de salud será...
Procura que tus alimentos sean frescos y si utilizas una conserva, procura que sea natural.



Local, de temporada y sin cámara 
  
Tener acceso a una gama inmensa de productos durante la mayor parte del año ha modificado seriamente los hábitos alimenticios de la mayoría de los urbanitas. Basta mirar la carta de ensaladas de cualquier restaurante para darse cuenta de que las estaciones no parecen tener mayor influencia en los platos disponibles.
Sin embargo desde un punto de vista alimenticio, se trata de una cuestión muy importante. Los alimentos son nuestra forma de obtener materia prima para fabricar las sustancias que nuestro organismo necesita para mantenernos "en funcionamiento". Y nuestras necesidades no son iguales en invierno que en verano.
Hay cosas que nos parecen más obvias como que un plato de judías pintas es muy "pesado" para un día caluroso. Así que lo normal es que no las tomemos en verano. Pero con otros alimentos no nos resulta tan obvio. En Occidente pensamos más en términos de lo que los alimentos "contienen" (vitaminas, minerales, etc.) o de sus calorías, que en la forma en que actúan en nuestro organismo.
Los chinos, además tienen en cuenta la naturaleza de un alimento. La naturaleza hace referencia a su cualidad de enfriar o calentar nuestro organismo, o tener una acción neutra sobre él (ni calentar ni enfriar). Volviendo al ejemplo anterior, las judías tienen naturaleza caliente (calientan nuestro organismo) y no las tomamos en verano. Es correcto. Sin embargo, sí tomamos tomates o sandías en invierno, y ambos alimentos tienen una naturaleza fría (enfrían nuestro organismo).
Esto no significa que sea adecuado comer sólo alimentos fríos en verano y calientes en invierno. Pero sí significa que debemos procurar que nuestra dieta en su conjunto aporte calor cuando hace frío y frescor cuando hace calor. Conocer lo que la naturaleza te brinda en cada estación en tu región puede serte de gran ayuda y muy revelador. Fíjate.
La mayoría de las frutas tienen naturaleza fresca, fría y muy fría y se forman con temperaturas altas. ¿Cuántas frutas conoces que se cosechen en invierno?
Las hortalizas que pueden cultivarse en invierno al aire libre son muy pocas y en su mayoría tienen naturaleza caliente: ajo, cebolla, repollo. Protegiendo los cultivos con un plástico o vidrio, se cultivan algunas (muy) pocas más: alguna variedad de lechuga, espinaca y zanahorias...
Así que si compras productos de temporada de tu región, estarás aplicando el criterio más natural sin esfuerzo. Al ser de tu región no será necesario someter a los productos a procesos que permitan su transporte y su almacenamiento.
Si esto no es posible, procura abastecerte de productos de temporada de una región lo más cercana a ti posible.
Así que el tercer factor de tu fórmula básica de salud es...
Procura que los alimentos frescos de tu dieta sean locales y de temporada. 
 
El orden de los factores...
 
En este caso, sí que altera el producto. Lo ideal es que tus alimentos cumplan las tres condiciones: ser ecológicos, ser frescos y ser locales. El orden es importante porque:
  • Si es ecológico, eliminará el riesgo de tener sustancias nocivas en tu dieta. Así que lo primero será asegurar esta condición.
  • Si además es fresco, te aseguras nutrientes de calidad y en cantidad. Si se trata de una conserva biológica habrás eliminado el riesgo de conservantes, (anti) aglutinantes y aditivos químicos.
  • Si además de ecológico y fresco, es local conseguirás que tu alimentación se ajuste a lo que naturalmente se come en tu región cada temporada y ésto te aportará en condiciones normales lo que tu organismo necesita.
Es una regla sencilla y cuando la apliques verás ir desapareciendo como por arte de magia muchos trastornos físicos -kilos de más, incluidos- y te sentirás más vital y más saludable. (¡porque lo estarás!).
Así que si no quieres perderte en el bosque de la salud natural, lo mejor es empezar por el principio. Recuerda la fórmula.

Es fácil:Ecológico, fresco y local, en este orden.
Mónica P. Vázquez

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