jueves, 13 de enero de 2011

Slow Food, vamos a cocinar una revolución


Hace poco tiempo pudimos disfrutar de una charla realizada por miembros de Slow Food sobre la estevia y el calanchoe. La reunión tuvo lugar en la granja ecológica La Peira, en Benifaió, siempre bien atendida por Pepe y su hija, que nos prepararon una magnífica paella vegetariana. Pero queremos hablaros de esta asociación ecogastronómica sin ánimo de lucro, financiada por sus miembros. Slow Food se fundó en 1989 para contrarrestar la "fast food" y la "fast life", impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales y combatir la falta de interés general por la nutrición, por los orígenes, los sabores y las consecuencias de nuestras elecciones alimentarias. Hoy, con más de 100.000 miembros en todo el mundo, fomentan una nueva lógica de producción alimentaria, desarrollan programas de educación alimentaria y actúan a favor de la biodiversidad.
Slow Food se acerca a la agricultura, la producción alimentaria y la gastronomía apoyándose en un concepto de calidad alimentaria basado en tres criterios interconectados:
Bueno: alimentos frescos, sabrosos y de temporada que satisfacen nuestros sentidos y pertenecen a nuestra cultura local.
Limpio: técnicas de producción que no dañan el medio ambiente ni la salud de las personas.
Justo: precios accesibles para el consumidor, con remuneraciones dignas para los pequeños productores.
Todos tenemos derecho a una limentación buena, limpia y justa.


Slow Food organiza numerosísimas actividades, proyectos y ferias en todo el mundo y a todos los niveles: los Convivium a nivel local y Slow Food a nivel regional y mundial. Loa Convivium crean redes locales para reunir a todos aquellos que creen que "comer es un acto agrícola" y "producir alimentos un acto gastronómico". Difunden la filosofía de Slow Food por el mundo traduciéndola en actos concretos. Cada Convivium organiza distintas actividades, según sea su dinamismo y necesidades: desde cenas temáticas, degustaciones, visitas a productores y a granjas, ferias, conferencias y debates, hasta festivales de cine. Otros Convivium realizan cursos de educación del gusto para los niños y mayores, apoyan a mercados de productores o campañas locales e internacionales. Hoy más de 1.300 Convivium en todo el mundo forman la columna vertebral de Slow Food.

Además ya son más de 300 Baluartes (productos protegidos por Slow Food), proyectos en el campo de la producción alimentaria sostenible, 800 productos del Arca del Gusto y Mercados de la Tierra. Organizan algunas de las ferias más importantes en el mundo relacionadas con la alimentación: Salone del Gusto, Cheese, Slow Fish, Slow Food Nation, así como numerosas ferias de menor tamaño para promocionar la agricultura sostenible, la producción artesanal y el contacto directo entre el productor y el consumidor.
Slow Food también ha creado la Red Terra Madre en 2004 para dar voz a los pequeños productores de alimentos y ponerles en contacto con cocineros, universitarios y jóvenes para que juntos discutan cómo pueden mejorar el sistema alimentario. Los encuentros son a escala global, regional y local, y los proyectos resultantes promueven el intercambio de conocimientos en todo el mundo.

Todas las ideas se unen para crear proyectos a favor de la educación alimentaria y del gusto con escuelas, hospitales, comedores, colectivos y otras instituciones. Slow Food entiende el aprendizaje como un proceso recíproco que ayuda a las personas a conocer mejor de dónde viene la comida, cómo se produce y quién la produce.

http://slowfood.es/
Descubre ésta asociación y sus actividades pinchando aquí.

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