martes, 6 de septiembre de 2016

Evitar la caída del cabello después del verano

El cabello tiene un ciclo vital en el que crece y cae, pero es sustituido por otro nuevo que acabará teniendo las mismas características que el pelo perdido, con lo cual, el problema se plantea cuando hay una desproporción entre el cabello que cae y el que nace, o bien cuando el cabello nuevo no tiene la misma calidad que el que ha caído, por lo tanto en la mayoría de las ocasiones la alopecia es más un problema de calidad que de cantidad.


En verano, se multiplican los casos de pérdida de cabello por agresiones externas debidas al exceso de cloro, la sal y el sudor, que se unen al aumento de los rayos ultravioletas que dañan la cutícula del pelo, por lo que se recomienda cuidar la alimentación, aumentar la ingesta de vitaminas y evitar lociones que irriten la piel.
Por ello, tras la playa, hay que aclarar el pelo con agua tibia y champú, eliminando a su vez los restos de arena que, se ha demostrado, resecan el pelo y debilitan su color natural. El agua del mar no es la única que afecta a la salud del pelo, también es su exposición al cloro de las piscinas, por lo que se aconseja lavar la cabeza con abundante agua y secarla lo antes posible, pues los ácidos y el cloro pueden afectar a la estructura capilar y debilitar no solo el color sino la propia fuerza del pelo.
El lavarse el pelo todos los días, contrario a lo que dice el mito, es sano y no lo estropea, aunque para mantener la salud del pelo también será necesaria una buena alimentación: siguiendo una dieta rica en agua, frutas, verduras y líquidos, como zumos naturales, dado que contribuirán a la acción reparadora.
El cabello debe lavarse tantas veces como sea necesario para cada persona, no por lavarlo menos, caerá menos. Los champús son excelentes cosméticos de limpieza que sirven para lavar el cabello sin dañarlo, dándole propiedades cosméticas (suavidad, hidratación...). A veces pueden ayudar a controlar, dependiendo de su composición, algunas patologías leves de cuero cabelludo.
Deben utilizarse los champús de un pH neutro y que no sean agresivos. Debería evitarse el uso frecuente del secador, planchas, tintes de cabellos o permanentes, ya que debilitan el cabello. Cuando existe una caída excesiva del cabello, es necesario utilizar productos formulados específicamente para estas situaciones. Se deben utilizar champús que contengan ingredientes activos específicos y científicamente probados en la eficacia de ayudar a frenar la caída del cabello y a estimular el crecimiento capilar.
La principal función del champú es la de activar la microcirculación del cuero cabelludo estimulando el folículo piloso y normalizando la secreción de las glándulas sebáceas. Además, estos champús deben contener vitaminas y agentes acondicionadores que nutran y fortalezcan el cabello, y que permitan su uso diario. El uso frecuente de estos champús aporta densidad, fuerza y volumen al cabello dejándolo suave y brillante.
El cabello se halla en constante renovación y su metabolismo y regeneración son muy sensibles al déficit nutricional. La idea de tomar un complemento que contenga nutrientes cobra mucho sentido, pues en muchos casos la caída del cabello se debe a una alimentación pobre o con carencias nutricionales, como sería el caso de seguir ciertos tipos de dieta.
En el momento de la elección del tratamiento más indicado para la caída del cabello, es importante tener en cuenta los activos y su eficacia demostrada: la combinación de los activos de los complementos alimenticios ayudan a frenar la caída, a nutrir y a estimular el crecimiento capilar recuperando la apariencia normal; dando como resultado un cabello sano, fuerte y brillante.


Extraído de: Revista “Estar vital”, n° 75

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