viernes, 5 de agosto de 2011

Remedios naturales para los más pequeños


Los problemas más frecuentes que sufren los niños pueden ser diagnosticados y tratados con éxito en casa. Sólo hace falta estar seguro de cuál es el trastorno y permanecer atentos a los síntomas de alerta que justifican la visita al médico. Los niños poseen la enorme ventaja de contar con un enorme potencial de recuperación. Los remedios naturales son mucho más recomendables que los medicamentos que se venden sin receta o que son prescritos para tratar la preocupación de los padres más que los problemas de los niños. De hecho, el tratamiento inadecuado de los síntomas agudos mediante analgésicos, corticoides o antibióticos pueden favorecer la aparición de enfermedades de repetición o crónicas.

RESFRIADOS Y GRIPES

Como es sabido, no existe un tratamiento que cure los resfriados o la gripe, pero conviene realizar algunos cuidados para que los procesos no se compliquen y para que el niño los supere cuanto antes y con las mínimas molestias.

  • Ante el primer síntoma de gripe o resfriado, conviene tomar vitamina C en forma de kiwi o de zumo de naranja.
  • Beber a menudo ayuda a que el moco se fluidifique y se eliminen los gérmenes. Se recomiendan las infusiones de malva y malvavisco con unas gotas de miel y una cucharadita de zumo natural de limón.
  • Son muy recomendables las infusiones de jengibre fresco, a las que se pueden añadir miel, zumo de limón y una pizca de pimienta cayena.
  • Los lavados nasales con agua marina purificada (o agua con una pizca de sal del himalaya) descongestionan las vías superiores.
  • Los baños de vapor con aceite de eucalipto o tomillo son antisépticos.
  • Está indicada la sopa de cebolla o el siguiente remedio: se pica una cebolla, se le añade una cucharadita colmada de miel, se mezcla y se toma una cucharadita varias veces al día.
INFECCIONES DIGESTIVAS

Causadas por rotavirus y bacterias, los síntomas son muy desagradables para los niños -con síntomas como dolores abdominales, vómitos y diarrea-, pero se superan sin mayor dificultad. La complicación que se trata de evitar es la pérdida excesiva de líquidos.
  • Se prepara un litro de infusión de hierba luisa y se le añaden el zumo de dos limones, una cucharada sopera de azúcar moreno, una pizca de sal y otra de bicarbonato. A lo largo del día, el niño debe beber todo lo que pueda, incluso a sorbitos cada pocos minutos si no puede retener el líquido. También son útiles las infusiones de manzanilla e hinojo.
  • Para comer, se recomienda arroz blanco con zanahoria y plátano. Una vez que se ha iniciado la recuperación, está indicado el yogur.
  • Son muy eficaces contra la diarrea los arándanos desecados. Les gustan y pueden consumir tantos como quieran.
DOLOR DE OÍDOS

Las otitis cursan con fiebre, mocos, dolor de oídos e incluso sordera transitoria. Puede ser causada por bacterias o virus. La infección se cura sin antibióticos en la gran mayoría de los casos.
  • Un par de gotas de aceite de almendras dulces puede aliviar las molestias.
  • Se corta finamente una cebolla, se introduce dentro de un saquito de algodón, se amasa con la mano y se coloca en la oreja durante media hora varias veces al día.
ANGINAS

Causadas por virus o bacterias, los síntomas más frecuentes son dolor de garganta y de cabeza, fiebre muy alta, enrojecimiento de las amígdalas y ganglios linfáticos del cuello hinchados.
  • Se mezcla miel y zumo de limón a partes iguales y se toma de vez en cuando una cucharadita. Miel y limón ablandan la garganta y previenen la multiplicación de bacterias que puedan complicar la enfermedad. Hay que tener en cuenta que la miel no es recomendable para menores de un año.
  • Otro remedio consiste en aplicar envolturas húmedas en el cuello: se toma un paño de lino y se sumerge en agua a 18ºC, se escurre, se dobla, se coloca alrededor del cuello y por encima se coloca una toalla. Se retira después de diez minutos.

ESCARLATINA

Comienza con una inflamación de la garganta por infección bacteriana y continúa con fiebre alta, hinchazón de lengua (que primero se cubre de una capa blanca y luego muestra manchas de color frambuesa), ganglios inflamados y erupción que comienza en el cuello y se extiende por todo el cuerpo. Hay que acudir al médico para que el proceso esté bajo control.
  • Las envolturas de cuello y las infusiones de salvia alivian los síntomas.
PÓLIPOS NASALES

Muchos niños de cuatro a seis años tiene pólipos agrandados. Roncan, hablan de manera nasal y respiran por la boca. Los pólipos favorecen las otitis.
  • Para liberar las vías respiratorias son muy recomendables las irrigaciones nasales con agua de mar purificada y las inhalaciones de vapor. Se infusionan una mano de flores de manzanilla en litro y medio de agua, se deja reposar 15 minutos y se realizan las inhalaciones antes de dormir.
PICADURAS DE INSECTOS

Las picaduras de mosquitos, avispas y abejas son en general intrascendentes pero causan molestias agudas que pueden ser tratadas con medios naturales.
  • Lo primero que hay que hacer es retirar adecuadamente el aguijón. No debe retirarse con los dedos sino que se debe arrastrar con el canto de una tarjeta de crédito o un cuchillo poco afilado.
  • Sobre la picadura puede ponerse una pasta hecha con una cucharadita de bicarbonato y unas gotas de agua. Se deja hasta que se seque. Suele ser más eficaz que los antiinflamatorios de farmacia.
¿CUÁNDO IR AL MÉDICO?

La fiebre es fruto de la lucha del organismo contra la enfermedad. No es un problema, sino parte de la solución. Por eso no se debe cortar prematura o innecesariamente. Vigilar la expresión de la fiebre ayuda a realizar un buen diagnóstico y el médico debe estar al tanto del proceso. Hay que consultarle en los siguientes casos.
  • Más de 38ºC en bebés de menos de tres meses.
  • Más de 39ºC en bebés hasta doce meses.
  • Más de dos días de fiebre en un niño menor de dos años.
  • En niños de más de dos años, fiebre de más de 38,5ºC sin otros síntomas que indiquen el foco de infección.
  • En niños de más de dos años, fiebre que dure más de cuatro días o más alta de 40ºC.
  • Fiebre acompañada de rigidez de nuca. Se aprecia porque el niño no puede sostener una hoja de papel apretando la barbilla contra el pecho, con la boca cerrada.
  • Fiebre con convulsiones.
SÍNTOMAS DE ALARMA
  • Salida de pus por los oídos.
  • Sangre en las heces.
  • Gran apatía, somnolencia constante, confusión o desorientación.
  • Más de siete días con resfriado.
  • Dificultades respiratorias, como silbidos o falta de aliento.
  • Manchas que no desaparecen al estirar la piel.
  • Ingestión de cualquier sustancia extraña.
  • Golpe en la cabeza acompañado de vómitos o mareo.
  • Vómitos o diarrea que se mantienen durante más de un día.
  • Dificultad para mover una extremidad.
Manuel Núñez y Claudia Navarro. Fuente: Revista Integral. Agosto, 2008.

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