lunes, 18 de enero de 2010

Crecimiento reflexivo


En muchas ocasiones la vida nos pone algunos obstáculos o problemas por delante. Algunos podemos bordearlos, esquivarlos sin más. Pero otros se nos presentan como un verdadero muro que nos separa de nuestro objetivo (o lo que pensamos que puede ser nuestro objetivo). Estas “malas” noticias pueden servirnos para adentrarnos más en nosotros mismos y buscar una salida fortalecedora que nos haga ser felices o puede hundirnos en la más absoluta miseria y desdicha.

Todos los muros son construidos por nosotros mismos y preguntarnos en ese momento crítico algunas cuestiones acerca del rumbo que tienen nuestras vidas puede ayudarnos a crecer como personas y salir del problema con más confianza y autoestima.

Primero debemos ser honrados con nosotros mismos. Desahogarnos y liberar toda la tensión acumulada por la situación puede ser necesario. Llorar, contar lo sucedido o pedir ayuda emocional puede ser el primer paso.

Después, debemos preguntarnos:

- ¿Qué estoy aprendiendo con ésta situación? Vivimos principalmente para experimentar, para sentir, pero también para aprender y todas y cada una de las situaciones vividas nos enseñan algo. Las buenas, las regulares y las malas. De todas ellas deberíamos aprender. No volver a repetir los mismos errores forma parte del aprendizaje.

- ¿Qué retos me propone la situación? Enfrentarnos a nuestros miedos es la mejor manera de superarlos y cuando algo nos incomoda es un buen momento para reflexionar, analizar y localizar el foco del miedo y evaluar bien el reto al que me voy a enfrentar.

- ¿Qué saco en claro de esta situación? ¿En qué me beneficia? Evidentemente, no hablo de beneficio material, sino de beneficio evolutivo. ¿Qué estoy aprendiendo con éste comportamiento? Siempre saldremos reforzados de las situaciones adversas si las analizamos de forma positiva porque algo nos están enseñando. Solo cuando no hacemos casos de las señales volveremos a estrellarnos otra vez en el mismo muro.

- ¿Cómo voy a mejorar mi ser? ¿Qué diferencias voy a apreciar en mí? Puede que sea más paciente o más valiente o más calmado o menos impulsivo o menos nervioso o menos hablador. Siempre debemos sacar de las situaciones negativas una mejora positiva.

En esta posición de evaluación positiva de la situación dispondremos de una mente calmada y positiva para afrontar cualquier situación. Quizá te pueda parecer una tontería plantearte estas cuestiones bajo una situación límite, pero dejarse llevar por el miedo o la impulsividad, por los pensamientos negativos en general, harán que tu energía se bloquee y no puedas pensar con tranquilidad. Reacciona, libera la tensión y después evalúa la situación con las preguntas que te aconsejamos. Verás como en pocos minutos el punto de vista cambia por completo.

Este tipo de personas que reaccionan a tiempo y son capaces de aprender o sacar lo positivo de las situaciónes negativas, se llaman proactivos. Ser proactivo es tener iniciativa, creatividad, imaginación, actuar bajo su control, no dejándose llevar por las situaciones. Estas personas se dirigen decididamente hacia su propia felicidad.

Si tenemos que cambiar nuestras metas, si los objetivos han cambiado tras evaluar de forma positiva la situación deberemos ser realistas y coherentes para volver a marcarnos una meta que nos aporte paz y felicidad en nuestras vidas.

En este momento deberemos cuestionarnos si nuestra nueva meta es concreta. No debemos dejar muchos aspectos en el aire. Simplifica y profundiza hasta alcanzar una meta concreta y específica. Si tu sueño o meta es viajar, especifica el lugar del próximo viaje. Concreta el objetivo para que sea más claro.

La nueva meta debe, evidentemente, poder ser posible, llevarse a cabo, ser medible, saber si la he alcanzado o no.

La nueva meta debe ser auténtica y relevante para mi desarrollo como persona. Debe ser importante para mi evolución, para ser mejor persona.

La nueva meta debe plantearse de forma factible y debo de ser consciente de todos los recursos de los que necesitaré. Recursos economicos, personas que pueden ayudarme y recursos materiales y no tan materiales como esfuerzo, ganas, tiempo…

La nueva meta debe poder hacerse en un plazo de tiempo. No es lo mismo “el año que viene” que “en marzo”. Concretar plazos es comprometerse con la meta que me planteo.

Ante todo, no te preocupes, la naturaleza en sí misma nos muestra una máxima superior, “nada es para siempre”.

Chico

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