viernes, 20 de noviembre de 2015

Omega 5

El ácido Omega 5 o ácido Punicic obtenido de semilla de la granada está considerado el antioxidante más potentes que se conoce en la ciencia moderna. Es unas siete veces más potente que el té verde y por lo menos seis veces más potente que el extracto de semilla de uva.


Los estudios demuestran que ayuda a combatir los radicales libres que se cree que son los responsables de acelerar el proceso natural de envejecimiento del cuerpo y hacer que se pierda la elasticidad propia de la piel, lo que le otorga una virtud sin igual contra el envejecimiento. Tanto en vivo, como in vitro, las investigaciones sobre el aceite de semilla de granada (ácido omega 5) han demostrado que puede inhibir la formación de enzimas que hacen que las células sanas mute y comiencen un crecimiento fuera de control. Esto plantea nuevas e interesantes posibilidades sobre cómo el aceite de semilla de granada o ácido graso omega 5 algún día pueda ser incorporado entre los productos médicos de prevención de la salud.

Un estudio publicado en febrero de 2006 de la Universidad de Michigan “Medical School Diary of Ethnopharmacology” documenta que el aceite de semilla de granada estimula la producción de queratinocitos que ayudan a regenerar y aumentar la epidermis.

Las moléculas del ácido omega 5 son altamente energéticas que interfieren en la producción de prostaglandinas (o (PG) que participan en las respuestas inflamatorias al estimular las terminales nerviosas del dolor) y leucotrienos, que participan en los procesos de inflamación crónica, aumentando la permeabilidad vascular y favoreciendo, por tanto, el edema de la zona afectada (son los precursores de las inflamaciones que cursan las enfermedades y también es posible relacionar este tipo de sustancias con las dificultades respiratorias de los pacientes asmáticos). El ácido omega 5 imita el comportamiento de los antiinflamatorios no esteroides como la aspirina, sólo que sin sus efectos secundarios (uno de ellos es que deja a la mucosa gástrica vulnerable frente al ácido del estómago y aumenta el riesgo de sufrir erosiones y úlceras).

Como ácido linoleico conjugado (NaCI), el ácido omega 5 ayuda a reparar las células dañadas y controla y además regula el trasporte de glucosa a nivel de las membranas celulares, lo que lo hace especialmente útil para las personas que tiene sensibilidad a la insulina. El hecho de que sea un ácido conjugado, significa que ha sufrido algún cambio en su estructura molecular, resultando ser único y beneficioso para la salud y el bienestar general.




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