jueves, 30 de abril de 2015

Valeriana

Ya la usaban los griegos por sus efectos medicinales y los romanos como calmante. En la Edad Media servía como remedio para combatir la epilepsia. Valere, en latín, significa estar bien de salud. Según algunos autores este podría ser el origen de su nombre. Su penetrante olor atrae a los gatos por lo que también se la conoce por hierba de los gatos.


Existen estudios que han demostrado que la valeriana, Valeriana officinalis, ejerce su acción calmante sobre el sistema nervioso central. Puede inducir el sueño sin provocar sensación de somnolencia a la mañana siguiente. Se la considera una planta relajante y sedante suave del sistema nervioso, utilizada como calmante de los nervios y reductora de agitación nerviosa.

Se presenta en infusión o decocción, hasta tres tazas al día, en tintura, polvo, pastillas, extracto fluido, jugo de raíz fresca, aceite esencial o deccoción para baño. Combina muy bien con otras plantas calmantes como pasiflora, melisa, hipérico, amapola, lúpulo, manzanilla, espino albar, olivo, anís estrellado, anís verde, etc…


No se recomienda el uso de la valeriana junto a sedantes o tranquilizantes farmacológicos sin supervisión médica, ni junto a excitantes como la cafeína o teína. También se desaconseja su uso para embarazadas, lactantes y niños menores de 3 años.

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