lunes, 10 de febrero de 2014

El azufre polivalente

E1 organismo contiene entre 30 y 150 gramos de azufre, un nutriente, mineral esencial, que interviene en la síntesis de determinadas proteínas. Aunque el contenido principal de azufre se halla en las células que forman los cabellos, las uñas, la piel y los cartílagos, también colabora en la fabricación de algunas hormonas, como la insulina y el glucagón, y de diversas sustancias imprescindibles para el metabolismo, como la vitamina B1 o el poderoso antioxidante glutatión, de producción endógena.


La mayor parte del azufre proviene de las proteínas de la dieta, que nos provee de cuatro aminoácidos sulfurados: cisteína, cistina, taurina y metionina. La clara de huevo es el alimento más rico en azufre, con 165 mg/100 g. La caseína de la leche, la soja, el pescado, las legumbres secas, los cereales, los frutos secos, la col, la cebolla, los ajos, los puerros y los espárragos le siguen, aunque a distancia. Las fuentes vegetales poseen mayor o menor cantidad en función del suelo de cultivo.
La mayoría de las moléculas de azufre que se absorben a través del intestino sufren una importante modificación bioquímica cuando llegan al hígado: son oxidadas a sulfato inorgánico (S04) y alcanzan la circulación general para ser excretadas por la orina. La parte de azufre orgánico que escapa a la oxidación es la que el organismo utiliza para la formación de las sustancias sulfuradas mencionadas anteriormente. Entre las funciones que desempeña este mineral, destacan las siguientes:
-                 Participa en los procesos de detoxificación hepática, formando productos de conjugación con determinadas sustancias tóxicas.
-                 Facilita la asimilación del calcio y activa las reacciones en las que intervienen el cinc y el selenio.
-                 Interviene en la síntesis de hormonas y vitaminas del grupo B.
-                          Es imprescindible para la fabricación de la queratina de la piel y el cabello, así como del sulfato de glucosamina y del ácido condroitín sulfato, que se hallan en cartílagos y tendones.

Aplicaciones terapéuticas:
El uso del azufre en medicina natural es muy amplio, aunque está especialmente indicado en los siguientes casos:
-                          Purifica el hígado y la sangre.
-                          Desintoxicante de metales pesados.
-                          En intolerancias alimentarias.
-                          En afecciones de la piel, cabello y uñas: eccemas, acné, psoriasis, caída del cabello, seborrea y micosis.
-                          En alergias y alteraciones respiratorias, ya que actúa como regenerador de la mucosa y aumenta las defensas pulmonares.
-                          En afecciones reumáticas: artrosis, artritis, etc.
-                          Retrasa los procesos de envejecimiento cerebral y del organismo, en general, por su función estabilizadora de la membrana celular.

Dosis y modo de empleo:
Las necesidades diarias no están establecidas, aunque se sabe que el gasto diario es de unos 850 mg. En el mercado se comercializa en forma de oligoelemento, formando parte de aminoácidos libres o en complementos proteicos. La dosis terapéutica dependerá de la patología que se desea tratar. Se puede adquirir en forma de comprimidos orales o sublinguales; en gotas o ampollas. En procesos agudos, se ingerirán de 2 a 4 ml o dos comprimidos diarios, mientras que en tratamientos preventivos se suelen recomendar dos o tres comprimidos o ampollas a la semana.

ROSA GUERRERO
Revista Integral

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