Cansancio, agotamiento, falta de energía… ¿Cómo vencerlos de forma natural?
El cansancio o falta de energía es un tema recurrente que limita la calidad de vida y la productividad de las personas que lo padecen. En la mayoría de los casos hay que abordarlos de forma integral, es decir, no solo de forma física sino también emocionalmente. En este artículo vamos a recomendarte algunos consejos que pueden servirte de gran ayuda.
Hay que tener muy en cuenta que el origen de la fatiga crónica puede ser causa de diferentes motivos. Muchos aspectos emocionales pueden influir, como el estrés o la depresión, o también aspectos físicos, como carencias nutricionales o falta de descanso, pero no podemos bajar la guardia, porque también podría ser un síntoma de otras enfermedades de tipo endocrino, metabólico o inmunológico. La fatiga podría ser considerada crónica en el caso de estar acompañada de otros síntomas como dificultad para concentrarse o pensar con claridad, dolores musculares, falta de motivación constante o repetidos cambios de humor y sobre todo, si no mejora con el descanso.
Mi recomendación es abordar el problema de forma integral, introduciendo cambios de hábitos y nutricionales y complementando con plantas medicinales y suplementos nutricionales. Así el objetivo no es solo aportar energía de forma puntual sino intentar restaurar el equilibrio del organismo.
Elementos nutricionales
Para empezar, si no lo hemos hecho ya, es esencial introducir cambios en nuestra dieta. Debemos introducir alimentos frescos y de calidad nutritiva, a ser posible, ecológicos, que nos aporten la mayor cantidad de nutrientes, ricos en antioxidantes (en general, frutas, hortalizas y verduras frescas, siempre que se pueda crudas o poco cocinadas). Eliminar alimentos ultra procesados, con edulcorantes artificiales y ricos en saborizantes o colorantes para introducir alimentos con proteínas de alta calidad y grasas saludables (huevos, pollo, aguacates, semillas…). En el caso de los carbohidratos (harinas y derivados), recomiendo que sean de origen integral y ecológico. Destacaría alimentos o complementos que nos aporten hierro, vitaminas del grupo B, magnesio, vitamina D, vitamina C, antioxidantes como resveratrol, coenzima Q-10, bioflavonoides, ácido alfa-lipoico y aminoácidos como la carnitina o creatina.
Principios activos de plantas medicinales
Hoy en día existen numerosos estudios que demuestran la eficacia de los principios activos de las plantas medicinales. En este caso recomendaría las plantas “adaptógenas”, con principios activos que mejoran nuestro rendimiento, reducen el estrés, mejoran la producción de energía a nivel celular o fortalecen el sistema inmune (rhodiola, ashwagandha, maca, eleuterococo, schisandra, cordyceps o reishi). En cuanto a plantas medicinales más tradicionales no podemos olvidar suaves estimulantes como el guaraná, el té o el ginseng coreano rojo, además del ginkgo biloba que mejora el riego cerebral mejorando la concentración y la memoria o el romero, tónico circulatorio que mejora la memoria, fortalece las defensas y también aporta antioxidantes.
Salud de la microbiota
No podemos pasar por alto lo importante que es para gestionar correctamente los nutrientes y nuestra energía la salud de las bacterias beneficiosas que pueblan nuestro intestino. La microbiota se puede ver gravemente afectada por el tipo de alimentación que llevamos, nuestro estilo de vida, el uso de medicamentos, intolerancias alimentarias, nuestra predisposición genética o ciertas enfermedades (SIBO). Sería muy recomendable apoyar nuestro equilibrio intestinal con probióticos, prebióticos, enzimas digestivas e infusiones carminativas (hinojo, anís, manzanilla, alcaravea, menta, jengibre).
Calidad del sueño y equilibrio emocionales
Cuando dormimos el organismo debe ser capaz de recuperarse. Por lo tanto, si la calidad de nuestro sueño baja o se ve alterada por problemas como el insomnio, la ansiedad o la depresión, nuestro cuerpo puede verse afectado en el rendimiento y la producción de energía. Mejorar las rutinas nocturnas es un punto clave que hay que abordar, eliminando el uso de “pantallas” por la noche e introducir elementos que aporten relajación y tranquilidad sería de gran ayuda. Introducir cierta actividad física durante el día es recomendable a la vez que buscar herramientas que nos aporten equilibrio emocional como yoga, tai-chi o meditación. Infusiones o extractos de plantas como tila, valeriana, pasiflora, melisa, espliego o azahar pueden ayudar. Ciertos nutrientes o complementos como la L-melatonina o L-triptófano, así como GABA, magnesio, vitamina B6, rhodiola, ashwagandha, etc. pueden ayudar a reducir el estrés, mejorar las funciones de los neurotransmisores y regular nuestro sueño (ciclo circadiano).
El refuerzo emocional es clave. Nuestra pareja, familia o amigos pueden jugar un papel crucial en cuanto a apoyo y motivación. Alejarnos, en la medida de lo posible, de los “ruidos e interferencias” de nuestro día a día es un paso importante (noticias, tele-basura, discusiones). En nuestra tienda recomendamos tratamientos alternativos como Flores de Bach, Reiki o Reflexología podal para apoyar cualquier tipo de tratamiento y realizar un seguimiento del estado físico y emocional de la persona.
En resumen, la fatiga crónica requiere un enfoque integral que combine cambios en la alimentación, el manejo emocional, el apoyo de plantas medicinales y un estilo de vida saludable. Si experimentas agotamiento persistente, no dudes en buscar ayuda profesional para recuperar tu equilibrio y bienestar.
Fco. José Lorente
Nutricionista, experto en
complementos dietéticos.
Nota: Todo lo que explico o recomiendo en este artículo está basado en mi conocimiento y experiencia como nutricionista y experto en complementos dietéticos. En ningún caso debe asumirse como una recomendación médica. Consulta siempre con un profesional de la salud.


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